Para mis amigos

Recuerdos, vivencias y sentiemientos.

Mi cumpleaños

Publicado por Milius en 23 Enero, 2008

Hoy cumplo 31 años. Esto ya no para. Cada vez pasan los años más rápidamente, pero me alegro de tener esta edad, porque no se si estaréis de acuerdo conmigo pero ahora las cosas se ven con una perspectiva casi histórica que te hace ser más calmado y afrontar los problemas con cierta tranquilidad, gracias a las experiencias ya vividas.

He tenido un par de regalos, el primero y el que más me ha gustado ha sido una cazadora de plumas que me ha regalado Puri que con esta seguro que no paso nada de frio.

Y yo a mi mismo me he regalado un parrot CK3000 Evolution, para el coche, con el adaptador multicam para poder manejarlo con los mando del volante, y la botonera del parrot se quita y así queda como la instalación original del coche. Un capricho, que ahora ya no esta capricho, porque si te pillan en España creo que te la clavan bien clavada. Lo he comprado en la página que actualmente tiene mejores precios de electrónica de toda españa, sobre todo en equipos de música de HI-FI para casa (gama alta). www.redcoon.es

Y con esto y un bizcocho pues espero pasar un buen día y gracias a todos los que habéis mandado mails o habéis llamados.

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Robles lleva a Herni a casa en el Renault 5.

Publicado por Milius en 17 Enero, 2008

La historia de Robles y sus coches empezó mucho antes de tener carnet, apenas tendríamos 16 años y sucedió lo siguiente:

Recuerdo una noche de invierno, era un sábado, no puedo recordar el año con exactitud, pero principios de los 90, por el 91 o 92. Por aquella época éramos jóvenes (ahhhh que esto no es entrevista con el vampiro). Los padres de David se habían ido y habíamos aprovechado para ir a su casa a jugar con el ordenador y a hacer el indio, como de costumbre. Estábamos, si no recuerdo mal, Robles, Alejandrulo, Herni y yo, y herni ya se tenía que ir a casa, las manecillas del reloj ya sobrepasaban la media noche. Él se iba a ir andando, aunque hay un buen trozo, unos 15 min. andando (esto es a ojo, porque las distancias andando no son mi fuerte), pero David se ofreció a llevarle en el R5 de la madre. Las llaves estaban encima de la mesa como si nos las hubiesen dejado para poder dar una vuelta, y claro, ¿por qué desaprovechar esta oportunidad?

Había que preparar la operación “llevar a Hernán a casa” y cada uno teníamos un rol. A mi en esa ocasión me tocó de vigilar el hueco donde estaba aparcado el coche, es decir, si cogíamos el coche, el coche tenía que quedar exactamente donde estaba aparcado y si nos íbamos todos alguien podía venir y aparcar en ese sitio con la movida que nos supondría luego.

Así que, David arranca el coche, Alejandrulo se monta detrás y Herni se pone de copiloto. Como yo no puede ir, paso a relatar lo que recuerdo después de consultar a las fuentes que iban dentro del coche.

Según alejando, la cosa empezó bien, tranquila, pero al terminar la calle (Obispo Cuadrillero) empezaba un camino (y digo empezaba porque ahora ya no queda nada de camino, esta todo urbanizado) y Solón seguía como si fuera asfalto, a toda leche. Hernán que lo vio muy negro, se quería poner el cinto, pero con los botes que pegaba el coche no era capaz de agarrarlo y una vez que lo agarró no era capaz de abrocharle :-) . Alejandro en la parte de atrás dando botes e intentándose agarrar donde podía.

Alguna vez me comentó Herní que había pasado bastante miedo. La sensación de ir de un lado para otro y de arriba a bajo sin poder poner el cinturón creo que no le gustó mucho.

Mientras tanto yo esperaba a que llegarán. Recuerdo que se me hacía enterno y yo pensaba que ya deberían estar de vuelta y me comía la cabeza con si les habría pasado algo. Pues si bien ya había bastante nerviosismo, llega un coche y quería aparcar en el único sitio que había en toda la calle, el que había quedado cuando marcharon ellos. Le dijo que no puede aparcar que estoy guardando el sitio y el tío pasa de mi y se mete en el hueco a aparcar. Cuando baja me dice que serán 10 minutos y se pira. Yo me cague en todas y cada una de sus muelas pero no hubo tu tía.

Y como no, llegan David y Alejandro con el R5 y el sitio esta ocupado, le digo al David que aparque en el vado que había al lado que el tío ese en teoría se iba a ir en breve. Intenta aparcar y no es capaz de meterlo, y un coche esperando para pasar. Me dice que lo aparque yo. ¿yo? me caguen tooo otra vez. El caso es que baja David del coche, monto yo le doy marcha atrás y lo meto y queda encajado a la primera de forma increíble. Yo no daba crédito, pero claro, dije algo así como: “¿ves como se hace? a ver si aprendes”. El caso es que ahora teníamos otro problema, si el tío ese no se marchaba el coche quedaría aparcado en otro sitio y los padres se enterarían que habíamos cogido el coche… vaya movida que teníamos encima, se nos iba a caer el pelo (sin propina, sin salir de casa, sin ordenador, sin tele…) me veía el próximo mes arrestado y sin libertades, a parte las hostias que a bien seguro me iban a caer.

Pero cual fue nuestra sorpresa al ver que a la media hora o así, llego otra vez el tipo que nos había quitado el sitio y se pira. Dijimos esta es la nuestra!!! Movimos el coche, lo aparcamos, no con pocos apuros y lo dejamos tal y como estaba.

La operación había sido un éxito y todo volvió a la normalidad.

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Aquella liada en la finca de casas

Publicado por Milius en 16 Enero, 2008

Esta entrada va dedicada nuestro amigo vasco, allí dónde este, que hace muchos años que no le veo. Hay que reconocer que en esta ocasión fue el alma pater de la fiesta.Bueno bueno, pues muchos os acordaréis un fin de semana del año 1996 o por ahí, no lo recuerdo con frescura, hace ya mucho tiempo, que nos dio por organizar una “pequeña” cena en la finca que los abuelos de Casas tenían en Villasinta. Recuerdo la finca cuando entramos. Eran unos 1000 m2, con una pequeña casita que se componía de una cocina y una habitación separada por cortinas. La huerta del abuelo, bien arreglada y con sus lechugas a puntito de servir para ensalada. A la finca no llegaba ni luz ni agua, teníamos que sacar el agua de un pozo artesiano que se situaba a pocos metros de la construcción y para la luz, teníamos un generador, pequeño, a gasolina, que bien nos hizo las funciones para tener encendidas un puñado de bombillas.Para la cena llevamos de todo…. o de casi todo. Lo que si recuerdo que había era un buen surtido de bebidas, dos cajas de vino y una (caja) de whisky, entre muchas botellas de refrescos y unas cuantas bolsas de hielo. Éramos unos treinta, bastante gente, y a cada cual, más borracho. Casas se enfadaba cada poco y ponía orden como bien podía, pero claro, la tarde noche avanzaba y pasamos de ser gente a ser animales sin demasiada conciencia.

Recuerdo que ya estaba la noche bien metida, no se que hora podría ser, pero rozaría la media noche, y de repente, pofffff, todo se quedó a oscuras. El generador se quedó sin gasolina. Hasta ahí no había ningún problema, sería facil volver a tener luz, con la “simple” acción de llenar el depósito del generador, pero claro, las cabezas estaban un poco turbias y pasó lo que considero un susto bastante curioso y que a continuación paso a relatar:

Casas se acercó a por la garrafa que contenía la gasolina (de aquella con plomo, la que olía bien) y claro, el hombre no veía por donde echarla porque, como dije arriba, era ya muy de noche y todo estaba oscuro. Pero claro, alguien tenía que estar allí para solucionar el problema, ese era el “todopoderoso” VASCO. Un persona indescriptible, habría que conocerla para poder opinar. La idea genial del Vasco, no fue otra que alumbrar con un mechero, a lo que casas se lo agradeció, pero claro, todos sabemos que fuego y gasolina no se llevan, todos menos ellos, que lo comprobaron aquella noche.

Yo estaba cerca, recuerdo que les estaba diciendo que íbamos a reventar, pero ellos aseguraron que no, es más, la operación empezó bien, el problema fue cuando una gota que salpicó se inflamó con el calor de la llama del mechero. Aquello originó una explosión, mediana, pero que rápidamente se extendió por toda la huerta del abuelo de Casas. El generador estaba en llamas, la garrafa había explotado y había gasolina y fuego en unos cuantos metros cuadrados. Pero otra vez al Vasco se le iluminó la mente y dijo, todos quietos que tengo la solución. Saco un cubo del agua del pozo y la tiró sobre la garrafa y la gasolina que había derramada. El resultado fue una nueva explosión y la gasolina, mezclada con el agua, corría encendida ya por varios sitios. Todos estábamos alucinando de la nueva peripecia de nuestro amigo el Vasco. Mientras todos mirábamos impotentes y pensábamos el qué hacer en medio del barullo de las llamas, hubo dos chicas que reaccionaron antes que nosotros e impidieron que la cosa llegara a la tragedia. Entre las dos cogían tierra con las manos y la echaban encima de los sitios que estaban ardiendo y se apagaba. Parecían auténticas retropalas, que velocidad, que dedos más duros para excavar y conseguir tierra, nos dejaron impresionados. Éstas dos criaturas, una de las cuales se llamaba Sara y la otra no recuerdo, era gaditana y tenía un vida un pelín complicada, las había conocido en la piscina de Mansilla de las mulas, cuando estuve trabajando como socorristas y las habíamos invitado aquella noche para la super merendola y para lo que cayera (esta mal dicho pero vamos, que muchos íbamos con la misma idea, de que como se descuidaran…. alguno las caía encima seguro). Gracias a ellas aquello se solventó y pudimos seguir con la gran fiesta, y además, aquello prometía. Recuerdo la cara de Casas con las pestañas, cejas y flequillo carbonizados, todo un poema y para ver.

Bueno pues ya llego la hora de ir para casa sin demasiados sobresaltos más. Serían las 6 de la mañana y todo había transcurrido más o menos. Primero se van unos, entre ellos uno de los más “responsables”: Roberto “Mayo”. Que salió con su R11 y cuando sólo hacía 5 minutos que había marchado, de repente llega andando… se había quedado enganchado en un reguero que había a la salida de la finca. Fuimos para allí unos cuantos y cogimos el R11 como si fuera una pluma y lo volvimos a poner en el camino. Después de ver que no había pasado nada, todos nos reimos bastante (de él) y le dedicamos algun adjetivo que bien se había ganado, léase inútil, por ejemplo. Volvimos a hacer como si recogíamos.

Pasaron otros diez minutos y vuelve Mayo corriendo gritando que se ha dado un piño. Todos cogimos los coches y fuimos al lugar de los hechos. Cual fue nuestra sorpresa que cuando llegamos vimos el R11 que ya habíamos salvado anteriormente empotrado contra una apisonadora que había aparcada en un lateral del camino, y que por lo visto, no era lo suficientemente grande como para que Mayo la viera y se la comió de pleno. El caso es que él no tenía nada, pero su novia (ahora ex-novia), tenía un golpe bastante fuerte en la frente (se había dado contra el parabrisas). Así que no recuerdo quien, la monto en su coche y se la llevo para el hospital. El resto, otros 3 coches, fuimos de escolta del R11, que todavía andaba, para acompañarlo hasta casa ya que no llevaba luces (los faros se habían quedado con la apisonadora).

Bueno pues ahora viene otro momento delicado de aquel instante, pero que ahora recuerdo y me troncho. Bajábamos como dije antes escoltando al R11 cuando al llegar a la entrada de Navatejera… ¡ CONTROL de la Guarcia civil! y como no, no libramos ninguno, todos paraditos en fila india. Empezamos a soplar de uno en uno, yo recuerdo lo que di yo, 0.71, menos mal que de aquella estaba la cosa en 0.80 y no pasó nada. Luego le toco el turno a Mayo, que tampoco dio positivo, pero claro, según llevaba el coche, empezó el interrogatorio. Salimos todos del coche para explicar a la GC lo que había pasado, y casi ni se lo creían, después de mucho hablar con ellos, nos dijeron que “bueno, vale… aceptamos pulpo” ir para casa y ser buenos. Pero claro, el Vasco no se podía estar callado. con sus 120kg de peso (porque la báscula no daba más), dio positivo por muy poco en la prueba. Y claro, al ver que la cosa se ponía fea le dijo al GC: “Mire usted, que yo tengo familia en el cuerpo”. A lo que el guardia civil, mirándole de arriba a bajo, le dice: “sí, sí, usted en el cuerpo puede tener metido lo que sea”. En aquel momento todos soltamos una carcajada de las que hacen eco. El GC, que era un cachondo…, nos mandó a todos para casa y allí no paso nada.

Después de todas estas odiseas, sobre las 8 de la mañana, ya era de día, me metí en la cama pensando todo lo que había pasado durante la noche y dando las gracias por estar, por fin, en mi lecho descansando entero.

Próximamente las andanzas del Robles y su supercinco (como acabó este, peripecias con herni, apuestas…)

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¿Por qué para mis amigos?

Publicado por Milius en 10 Noviembre, 2006

Porque os lo merecéis.

Porque hemos pasado tantas cosas juntos que sin vosotros mi vida no sería tal y como es ahora.

Porque aunque hemos discutido seguimos al pié del cañón.

Porque sabemos perdonar.

Porque alguna vez fuimos héroes.

Porque somos de León.

Porque la distancia no hace el olvido.

Porque os encontré en la calle.

Porque somos despegados.

Porque nos lo merecemos!

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